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JESUS CRISTO — SALVADOR
VIDE: Jesus, Cristo, Messias

Gnosticismo

Francisco García Bazán: Excertos de GNOSIS

Pero quien busca el camino de la gnosis no se siente solo. Quien realmente es capaz de reincorporar o enderezar el cosmos y de esta manera colocar cada realidad en su justo lugar, es el que conoce verdaderamente, el gnóstico, y quien dotado de semejante sabiduría cumple tal tarea, manifiesta múltiples virtualidades. En primer lugar, es capaz puesto que se atuvo al aspecto luminoso de la sabiduría, de purificarse del mundo opresor y de "recosmificar" el oculto.

"Porque el Cristo dice que ha bajado desde los dos mundos que están arriba, el inengendrado y el autoengendrado, en este mundo en el que estamos nosotros . . . cuanto ha descendido de arriba hacia abajo por Él ascenderá, pero lo que ha conspirado contra lo descendido de lo alto será alejado, castigado y rechazado. Esto, dice, es lo significado por; «porque el Hijo del Hombre no ha venido al cosmos para destruirle, sino para que el cosmos se salve por su medio (Jn 3,17)»" (HIPÓLITO, Elenchos, V, 12,5-7, WENDLAND III, p. 105). Y a esta afirmación de los peratas podemos agregar la siguiente del Ev. Felipe, 5: "Una vez que vino el Cristo, el mundo se ha creado, las ciudades se han adornado y la muerte ha sido rechazada".


En segundo lugar, reconoce su naturaleza espiritual como su más íntima propiedad y en tercer lugar, experimenta que ese mismo estado de plenitud reclama al Padre, puesto que no es más que la manifestación de aquella Grandeza inconmensurable. Ahora bien, de acuerdo con estos rasgos la conducta de un hombre a la que dirijan semejantes principios será la de un verdadero hombre de Dios, inmutable y firme en sus virtudes; indeclinable en el temple de sus afectos y sin sombras en la luminosidad de su mensaje, puesto que se trata de un ser privilegiado en el que habita la perfección y que tiene conciencia de que obra así no dirigido por tal o cual fin particular, sino porque la experiencia de una divinidad que excede toda posibilidad concreta, lo torna divinamente desinteresado. Indiscutiblemente que tal hombre se revela como el mensajero de un Dios que excede infinitamente en su naturaleza a las versiones de Dios forjadas teniendo en cuenta, consciente o inconscientemente, las intenciones particulares humanas. Es seguro también, que el ?descripto es el verdadero ejemplo terrestre con posibilidades para inflamar la "chispa divina" oculta en el hombre y salvarle, llamándole a repetir una experiencia semejante. El Salvador, por consiguiente, es para el gnóstico, el hombre espiritual que ha adquirido una estatura terrestre conforme con su naturaleza celeste y que así es el intermediario necesario para la redención de los espíritus caídos. Es seguro también que el gnosticismo, particularmente el cristiano, con independencia de la apertura ontológica que es propia de su noción del Salvador, ha considerado que el portador más calificado de esta experiencia del Dios ignorado y, por consecuencia, de su mensaje de mansedumbre y espiritualidad infinita, ha sido Jesús de Nazareth.

Los diálogos con Jesús del Libro de Tomás, La Sofía de Jesucristo (que probablemente amplíe la Epístola de Eugnostos) y de la Pistis Sofía, son muy ilustrativos. Puede contrastarse la problemática que ORBE levanta en Estudios valentinianos IV, pp. 155 y ss. El análisis amplio desde un fondo teológico lo tenemos ya también en ORBE, cf. Cristologia Gnóstica, ya citada.


Antonio Orbe: SÓ O FILHO PODE SALVAR O HOMEM

Perenialistas

René Guénon: Guenon Simbolismo Peixe|SIMBOLISMO DO PEIXE))

Otro hecho que viene también en apoyo de estas consideraciones es que, en la India, la manifestación en forma de pez (Matsyaavatara) se considera como la primera de todas las manifestaciones de Vishnu 1 , la que se sitúa al comienzo mismo del ciclo actual, y por lo tanto en relación inmediata con el punto de partida de la Tradición primordial. No ha de olvidarse a este respecto que Vishnu representa el Principio divino considerado especialmente en su aspecto de conservador del mundo; este papel está muy próximo al del "Salvador", o, más bien, éste es como un caso particular de aquél; y verdaderamente como "Salvador" aparece Vishnu en algunas de sus manifestaciones, correspondientes a fases críticas de la historia del mundo 2 . Ahora bien; la idea de "Salvador" está igualmente vinculada de modo explícito con el simbolismo cristiano del pez, pues la última letra del ikhthys griego se interpreta como la inicial de sôtèr 3 ; ello no tiene nada de sorprendente, sin duda, cuando se trata de Cristo, pero hay, con todo, emblemas que aluden más directamente a algunos otros de sus atributos y que no expresan formalmente ese papel de "Salvador".

NOTAS:
1 Debemos hacer notar que no decimos "encarnaciones", como se hace habitualmente en Occidente, pues esta palabra es enteramente inexacta; el sentido propio del vocablo avatara es 'descenso' del Principio divino en el mundo manifestado.
2 Señalemos también, a este respecto, que la última manifestación, el Kalkin-Avatâra, "El que está montado sobre el caballo blanco", la cual ha de ocurrir al final de este ciclo, está descripta en los Purana en términos rigurosamente idénticos a los que se encuentran en el Apocalipsis, donde están referidos a la "segunda venida" de Cristo.
3 Cuando el pez se toma como símbolo de Cristo, su nombre griego lkhthys se considera como formado por las iniciales de las palabras Iêsoûs KHristós THeoûs hYiós Sôtèr ('Jesu-cristo, de Dios Hijo, Salvador').


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Responsável

Murilo Cardoso de Castro
Doutor em Filosofia, UFRJ (2005)