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Budismo

Apesar da crítica de Guénon, posteriormente atenuada pelos esclarecimentos que Coomaraswamy lhe passou, o budismo moderno ainda é objeto de muita crítica, por ter perdido sua essência original, conforme nos alertam as inúmeras citações do site ATTAN.COM, do qual traduzimos algumas neste blog.

Satipatthana

El término satipattana se compone del vocablo ya explicado sati (recuerdo como presencia de sí) y panhana, que quiere decir construir, establecer, montar. En inglés ese término se suele traducir como setting-up of mindfulness (Rhys Davids) y en alemán, como Pfeiler der Geistesklarheit, de donde deriva la expresión que usa De Lorenzo "pilastras del saber" (como saber de sí). La fórmula comprehensiva o global del texto es: rimukham satim upattapeti’ que se podría traducir: "colocar la memoria de sí delante de sí". La disciplina de que se trata tiene este sentido: comenzar a llevar a cabo el principio central del propio ser por medio de una consideración objetiva, desprendida, de lo que constituye la propia persona y el contenido de la propia experiencia en general. El hecho mismo de colocarse delante de todo esto como frente a algo externo, extraño, purifica y fortifica la conciencia, reconduce a sí mismo, desarrolla la calmada impasividad. En tal sentido, los cuatro principales grupos de objetos considerados en tal disciplina tienen la función de otros tantos apoyos para el "saber” y representan algo consistente que por reacción permite desarrollarse, regresar a sí mismo. Los cuatro grupos del sattipatthana corresponden al cuerpo (kaya), luego a las emociones o sensaciones (vedana), en tercer lugar al ánimo (citta) y por último a los dhamma, término genérico que se refiere también a los fenómenos y estados provocados por la misma disciplina ascética en sus fases superiores.

Poder sobre o corpo e sobre o ânimo

El principio es que la sensación placentera que surge en el cuerpo vincula el ánimo por la impotencia del cuerpo; la sensación dolorosa, en cambio, vincula el ánimo por la impotencia del ánimo mismo. Tocado por la sensación placentera, "el inexperto hombre común ansía el placer, cae presa del ansia de placer",’ y aquí es preciso intervenir y cerrar el camino que parte del cuerpo, no en el sentido de excluir la sensación agradable, sino para impedir que vincule y transporte. Es así como se cura la impotencia del cuerpo. Al surgir la sensación dolorosa, el mismo tipo de hombre "se vuelve triste, quebrantado, se lamenta, cae presa de la desesperación". En este caso hay que actuar directamente sobre el ánimo, que esta vez es el que se muestra impotente. Así llegamos a tener poder tanto sobre el cuerpo como sobre el ánimo, hasta el grado de consolidar el equilibrio interior.

El esfuerzo en tal sentido se hace más interior cuando se ha seguido esta disciplina preliminar. Determinada experiencia puede provocar una impresión agradable o desagradable o ni agradable ni desagradable. He aquí cómo debemos ejercitarnos entonces: "Que yo, en lo desagradable, quede con una sensación agradable", o bien, "Que yo, en lo agradable, quede con una sensación desagradable", o bien, "Que ni en lo agradable ni en lo desagradable quede con una sensación agradable", o bien, "Que en lo ni agradable ni desagradable quede con una sensación desagradable", o en fin, "Agradable o desagradable, cosas ambas que se deben evitar, quede yo impasible, recogido, presente a mí mismo". Una variante de la misma disciplina se refiere a lo repugnante y lo atrayente. De vez en cuando se debe considerar lo atrayente como repugnante, con el fin de mitigar desearlo o la inclinación por ello (por lugares, alimentos, personas, etc.); lo repugnante, como atractivo (con el fin de calmar movimientos de repulsión, de irritación, de intolerancia); lo ni repugnante ni atractivo, como repugnante o atractivo; en quinto lugar, se debe poder conservar un ánimo equilibrado, despierto, que se acuerde de sí mismo, más allá de estados de uno u otro género. En tales disciplinas, el progreso real depende, naturalmente, del conjunto y, sobre todo, de las prácticas dirigidas por modo directo a la desidentificación, de las que pasaremos ahora a tratar.

Caminho Óctuplo

En cuanto al lado positivo de la obra general de consolidación y de sus desarrollos se puede recordar la conocida fórmula (aunque de carácter estereotipado) del óctuplo sendero de los ariya (ariyo atthangiko maggo). Se trata de ocho virtudes, a cada una de las cuales se aplica el término samma ("recto"), vocablo que se ha de entender en el sentido ya indicado, es decir, como el atributo de quien "se mantiene de pie", de quien se mantiene derecho, en oposición a la oblicuidad y a la dirección horizontal de quienes "van". Primero: recta visión (es la visión conforme a las "cuatro verdades", con conciencia tanto de la contingencia de la existencia como del estado posible en el que ésta, siguiendo determinado método, es eliminada). Segundo: recta intención (el término pali sammasankappo quiere decir determinación, volición o deseo activo y se refiere a la determinación de oponerse al "flujo" y seguir la vía ascendente. Tercero: la recta palabra (inflexible sinceridad, hablar abierto, abstención de injurias y charlas, como ya se ha dicho). Cuarto: recta conducta (se entiende una conducta ajustada a los principios ya considerados de no tomar lo que no ha sido dado, no matar intencionalmente, abstenerse de la lujuria). Quinto: recta vida (una vida mantenida con medios no reprobables, sobria, que rehúye la molicie, los lujos y las comodidades). Sexto: recto esfuerzo (interpretado en lo esencial en función de las "cuatro justas batallas". Séptimo: recta meditación (acerca de lo cual se hablará a continuación: se trata de la llamada "perennidad de la clara conciencia"; el término aquí es sammasti, donde sati literalmente quiere decir memoria, o sea, perenne ejercicio de justa presencia de sí, de tener memoria de uno mismo). Octavo: recta contemplación (conduce a la sección samadhi, la cual versa sobre los cuatro jhaña, por medio de los cuales la catarsis conduce hasta el límite de la conciencia condicionada).

Teoria dos Cinco Vínculos

Para examinar los elementos cuyo poder el sila en su conjunto debe reducir haremos mención de la teoría de los cinco vínculos, que en la enseñanza budista tiene parte importante por lo que se refiere a los distintos grados de realización y sus consecuencias. Tales vínculos, a los que queda sometido quien "es un ignaro hombre común, insensible a lo que es ariya, a la doctrina de los ariya extraño, a la doctrina de los ariya inaccesible" son: 1) la manía del yo, o sea, la ilusión individualista tattanditthi o sakkayaditthi 2) la duda (vicikicchav, duda de la doctrina o del Maestro, pero en general también del pasado o del futuro o bien, la duda de la vocación que uno advierte en sí mismo, duda del camino que se está siguiendo, y todo cuanto puede provenir de estados de aridez, depresión, nostalgia, inevitables en las primeras fases de una vida desprendida; 3) la creencia en la eficacia de un conformismo moralista, de los ritos y ceremonias (silabbata-paramasa); 4) el deseo sexual y todo cuanto es placer corporal y ganoso (kama o raga); y 5) la malevolencia, la aversión (patigha). Si estos vínculos no se neutralizan, antes bien se refuerzan con una conducta dominada por la "ignorancia", "conducen hacia abajo", hacia las formas más bajas y siniestras de existencia samsárica. Como se ha señalado, por ahora se trata de limitar el poder de tales inclinaciones negativas en sus formas más exteriores e inmediatas. Su completa superación remite a fases avanzadas de ascetismo en las que los "cinco vínculos" aparecen no exentos de relación con las llamadas "cinco escorias del ánimo".

Mentira

Es específicamente aria la norma de la veracidad, la incapacidad absoluta de mentir. Nada, entre la gente aria, se consideró tan ignominioso y degradante como la mentira y, de nuevo, esencialmente desde el punto de vista de las relaciones consigo mismo, de los deberes que, antes que nada, se tienen con uno mismo para mantener la propia dignidad. "Para quien no tiene el pudor de la mentira a sabiendas, no hay cosa mala que le sea imposible", se dice en un texto; de donde la firme determinación del asceta: "Ni siquiera por broma voy a mentir", equivalente a un conocido rasgo atribuido, en la antigüedad occidental, a la figura de Epaminondas: ne joco quidem mentiebatur. En el texto en cuestión hay incluso un símil: sólo cuando alguien ha formulado tal determinación se puede pensar que se ha comprometido seriamente, de igual modo como cuando se ve que un elefante regio, educado para el combate, compromete incluso la trompa se sabe: "Este regio elefante ha renunciado a la vida: ahora nada será imposible para el regio elefante". Otro texto: "No diré mentira ni aunque los montes fueran movidos por la tempestad, la luna y el sol cayeran sobre la tierra y los ríos corrieran en sentido inverso". Éste es un punto esencial para todo lo que se refiere a la rectitud, para quien es recto e íntegro, no tortuoso, no oblicuo, no larvado. En un texto iranio se llega a afirmar que matar no es tan grave como mentir.

Sila — "Ascese" Budista

Consideremos las distintas partes del sila, en el que se distinguen tres grados. El inferior (cula sila) comprende una conducta a la que le corresponde la siguiente fórmula canónica fija: 1) "El asceta ha dejado el matar; se mantiene alejado del matar. Sin maza, sin espada; sensible, lleno de simpatía, nutre para todos los seres vivos amor y compasión. 2) Ha dejado de tomar lo que no le dan. No toma si no le dan; espera lo que es dado, sin intención de robo, con un corazón vuelto puro. 3) Ha dejado la lujuria; vive casto, fiel a la renuncia, extraño a la vulgar ley del ayuntarse. 4) Ha dejado el mentir; se tiene alejado de la mentira. Dice la verdad, es devoto de la verdad, recto, digno de fe, no es un hipócrita ni un adulador del mundo. 5) Ha dejado la maledicencia; se mantiene lejos de la maledicencia. 6) Ha dejado las palabras ásperas; se mantiene alejado de las palabras ásperas. Palabras que no ofenden, cordiales, urbanas, que alegran a muchos, que levantan el ánimo a muchos, tales son las palabras que dice. 7) Ha dejado las habladurías. Habla a su debido tiempo, conforme a los hechos, atento a su sentido, con discurso rico de contenido y, si conviene, adornado con ejemplos, claro y determinado, adecuado a su objeto". Respecto del no tomar lo que no se da, en un texto se añade: "ni una brizna de hierba", y se da este símil: "Como una hoja separada del tronco no puede reverdecer de nuevo, así un discípulo que toma lo que no le dan no es un asceta y no es seguidor del hijo de los Shakya". En otro lugar se aduce un ejemplo característico: el de quien al ver en el suelo una moneda de oro no la recoge ni le presta atención. En punto a abstinencia sexual, se da este símil: "Como un hombre a quien le han cercenado la cabeza no puede continuar viviendo entre los demás con el solo tronco, así quien no practica la abstinencia sexual no es un asceta y no es un seguidor del hijo de los Shakya". Por fin, quien le quita intencionadamente la vida a otros es comparado a un bloque partido en dos, que no se puede volver a unir.

Todo esto constituye el "sila inferior". Los preceptos del "sila medio" se orientan a una especie de espartanización de la vida: reducción de las necesidades, ruptura del vínculo constituido por la vida cómoda en el comer, yacer y descansar. Se añaden prescripciones referidas a un "partir" o dejar el mundo entendido literal y físicamente; por lo tanto, se han de evitar negocios y encargos, no aceptar dones, abandonar los bienes, rechazar aceptarlos y así sucesivamente. Entra en esta parte de la "recta conducta" el abstenerse de las discusiones dialécticas y de las lucubraciones; es decir, se trata de la neutralización del demonio del intelectualismo.

La última parte de la recta disciplina (mahasila) respecta a la abstención de las artes adivinatorias, astrológicas y de baja magia, y no sólo eso sino que se desconfía incluso de perderse en el culto de talo cual divinidad. En cierta medida se puede hablar de la superación del vínculo religioso, como aquel vínculo que lleva a una vida santa formulada así: "Con estas devociones, votos, mortificaciones o renuncias quiero convertirme en un dios o en un ser divino". Pero, evidentemente, entran en tela de juicio aquí elementos que, en principio, deberían haber sido superados ya con la determinación de las vocaciones.

Reta Conduta

Como complemento de tales disciplinas, por cuanto miran a la consolidación del ánimo, debemos tratar del sila, o sea, de la "recta conducta". El término samma, usado como atributo general de las virtudes comprendidas en el llamado óctuplo sendero de los ariya (ariyo atthangiko maggo), ha sido traducido en este libro como "recto", entre otras razones por su poder evocador: recta o derecha es la posición de las cosas que están de pie, al contrario de las cosas derribadas o caídas. En el simbolismo, la posición recta — marcada con una barra vertical — es la correspondiente a la virilidad y el fuego, mientras que la posición horizontal — representada por la barra horizontal — corresponde al elemento femenino y a las "aguas". Así, por "rectitud" se puede entender algo más que una moralidad convencional; se trata más bien de un estilo interno, de la capacidad de mantenerse seguros, sin oscilar, eliminando toda tortuosidad y toda cesión. El único punto de referencia, al fin y al cabo, es uno mismo: las "virtudes" aquí corresponden en lo esencial a otros tantos esfuerzos respecto de sí mismo, vueltos evidentes por el reavivamiento de la sensibilidad interior. Por otro lado, una vez realizadas propician, refuerzan y estabilizan un estado de calma, de transparencia de la mente y del ánimo, de equilibrio y de "justicia" que facilitan cualquier otra disciplina o técnica que se siga en este camino.

"Moral" Budista

Ya se ha dicho que al budismo le es extraña cualquier mitología moralista. La preocupación moralista o moralizante es otro de los signos del nivel en que se encuentra el mundo moderno. Se ha llegado incluso a pensar que las religiones no existen sino para dar fuerza a preceptos morales, los que servirían, a su vez, sólo para vincular socialmente al animal humano, idea que es una verdadera aberración.

Por otro lado, hay quien defiende la llamada "moral autónoma", definida por un "imperativo categórico" que se impondría directamente a la conciencia de cada uno. En contra de esto se afirma que no hay moral que pueda justificarse y valer por sí misma y que el plano de la moralidad es harto distinto del de la espiritualidad. En el mundo tradicional, por lo demás, no se ha conocido ni una moral del "imperativo categórico" ni una moral social, sino que siempre existió una cierta relación entre las normas de la conducta y un fin sobrenatural, relación que no se ha de concebir necesariamente en la forma burda de un do ut des, de sanciones que aguardarían al alma "buena" o "malvada" en el más allá. En los tiempos modernos, el campo de la moral, como cualquier otro, se ha secularizado y por lo mismo se ha vuelto relativo y contingente. Así, a la postre, para justificar la moral se ha recurrido a criterios más o menos utilitarios y conformistas, tomando en cuenta las condiciones de hecho que presenta determinada sociedad en dado periodo histórico. Si acabamos en semejante plano, cabe aplicar lo que se lee en un texto budista con referencia a la Orden de los bhikku, a saber, que cuanto más los seres empeoran y la auténtica doctrina decae, tantos más preceptos aparecen y tanto menor es el número de las personas que viven rectamente.

El budismo se ajusta a lo que podríamos llamar la línea esotérica, porque para él no existe una moral absoluta, sino que la moral tiene valor puramente instrumental, aunque condicionado: es un medio para un fin. No es algo que se imponga categóricamente en virtud de una autoridad propia indefectible. Y aunque se actúe de la manera que en el juicio del común parecería moral, la intención es otra. La base es únicamente el conocimiento, tomando en cuenta los efectos objetivos que en el ser humano se derivan de seguir o quebrantar determinadas normas, y de ese saber se extraen las debidas consecuencias.

Así se dice con razón que "el fuego no ha pensado nunca: ’Ea, quiero destruir al tonto’, sino que el tonto, al tocar el fuego ardiente, se destruye por sí mismo". Se debería hablar, pues, de estulticia o de insensatez, no de "pecado"; de conocimiento o de ignorancia, no de "bien" y de "mal". Por lo demás, se ha citado ya el parangón budista de la almadía o balsa: una vez atravesado el río, se abandona la almadía construida para ese fin; así se han de dejar atrás las nociones de "bien" y "mal" (dharma y adharma), que han servido para determinar una justa conducta, una vez que el fin de esa conducta ha sido realizado. Que la esfera de la verdadera espiritualidad se encuentra más allá del "bien" y "mal" y se define esencialmente en términos de conocimiento, era por lo demás un concepto fundamental ya en la precedente tradición indoaria.

Suma do Budismo

Alma

A Alma é ter se-tornado-Brahman. MN 1.341

Qual é o único benefício, Mestre Gotama, que tu existes? A única coisa para qual existe o Tathagata pois é o fruto e emancipação por iluminação. SN 5.73

Seguidores, este corpo é para ser visto como realmente é, meramente o produto do karma passado (i.e. o corpo/agregado não pode ser purificado). SN 2.65

O Caminho Óctuplo Ariano é o caminho levando à imortalidade. SN 5.8

O Tathagata, o Buda, é uma designação para (meio) "se-tornar-Brahman. DN 2.84

A bem-centrada mente/vontade (citta) é o caminho para a realização de Brahman. SN 4.118

Isto é imortalidade, que sendo a mente/vontade (citta) liberada que não se apega (em nada). MN 2.265

Isto dito: "a mente/vontade (citta) liberada que não se apega" significa Nibbana. MN2-Att. 4.68

Firme-na-Alma (thitattoti) significa que se está supremamente-fixado dentro da mente/vontade (citta). Silakkhandhavagga-Att. 1.168

Sua mente/vontade (citta) está supremamente emancipada, como a lua cheia no décimo-quinto dia na escuridão da noite. SN 1.233


Sabedoria

Pati 1.70

A Sabedoria é a Alma, é Brahman advindo.

Minha Alma é meu refúgio, nenhum outro existe.

O criado é sacrificado (consumido no fogo) para o incriado. Este é o significado de (a palavra) Jhana (i.e. samadhi).

Attan = Alma

Gotama Buddha

A Alma (Attan) é o Cocheiro. (Jataka-2-1341)

The Tathagata is without the mark of all things, he dwells upwards within the signless self-directed mind/will (citta). There within, Ananda, dwell with the Soul (attan) as your Light, with the Soul as your refuge, with none other as refuge.

O Tatagata é sem a marca de todas as coisas, sua morada é no alto na mente/vontade (citta) auto-dirigida. Lá dentro, Ananda, mora coma a Alma (attan) como sua Luz, com a Alma como seu refúgio, com nenhum outro como refúgio.

A Alma (Attan) é a Verdadeira-Natureza própria (Svabhava). (Mahavagga-Att. 3.270)

A Alma é o refúgio que entrei; é a Luz, este mesmo santuário, este destino e meta final. É o imensurável, inigualável, aquilo que realmente sou, este verdadeiro tesoureiro; é à semelhança do alento da vida, este Animador. (KN J-1441 Akkhakandam)

Budismo - Tradição Ariana

Julius Evola - Doutrina do Despertar

Nosso uso do termo ariano em conexão com esta doutrina é primariamente justificada pela referência direta aos textos. O termo ariya (sânscrito: arya), que de fato significa "ariano", é recorrente através de todo cânon. O caminho do despertar é chamado aryan-ariya magga: as quatro verdades fundamentais são aryan ariya-saccani; o modo de conhecimento é aryan-ariya-naya; o ensinamento é chamado aryan (particularmente aquilo que considera a contingência do mundo) e é, por sua vez, endereçado ao ariya; a doutrina é falada como acessível e inteligível, não para a multidão comum, mas somente para o ariya. O termo ariya tem as vezes sido traduzida como "santo". Isto, no entanto, é uma tradução incompleta; é mesmo discordante quando consideramos a notável divergência entre do que se trata e tudo mais que a "santidade" significa para o ocidental. Nem é a tradução de ariya como "nobre" ou "sublime" de qualquer modo satisfatória. Estes são sentidos mas "modernos" da palavra, e não guardam a plenitude do original nem o significado espiritual, aristocrático e racial que, todavia, é bastante preservado no Budismo. Por isto os orientalistas, tais como Rhys Davids e Woodward, sustentaram que seria melhor não traduzir o termo, e deixaram ariya sem pre que ocorria nos textos, seja como um adjetivo ou como um substantivo significando uma certa classe de indivíduos. Nos textos do cânon os ariya são os Despertos, aqueles que alcançaram a Liberação e aqueles que estão unidos a eles posto que compreendem, aceitam e seguem a Doutrina do Despertar ariya.

Ensinamento para arianos...

Gautama Buda

O Tatagata (Buda) ensina somente a arianos (arya = nobres),... não a inferiores (puthujjana = profanos). (Majjhima Nikaya 2)

Budismo moderno

Dr. Rama T. Guptar
O Budismo (moderno) é uma religião extremamente doente, morada de ateístas, agnósticos e na melhor das hipóteses panteístas. Eles congregam-se em "centros-dharma", que são pouco mais que fugitivos de clínicas mentais para materialistas deprimidos, e engajam-se em conversas atoa sobre alcance do esquecimento e a negação de todas coisas espirituais.

A única diferença entre o típico budista e o homem-bomba islâmico-fascista que amarra explosivos a si mesmo e entra em meio a um grupo de infiéis, é que o budista determinou-se aniquilar-se a si mesmo apenas, através de práticas de eutanásia espiritual. Ambos estes tipos são o pior lote de demônios que vagueiam o samsara e atormentam outros com suas ignorâncias bestiais.

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Responsável

Murilo Cardoso de Castro
Doutor em Filosofia, UFRJ (2005)
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