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id da página: 1420 PNEUMA = ESPÍRITO; SOPRO
PHILOKALIA-TERMOS — PNEUMA = ESPÍRITO, SOPRO

VIDE: NOUS; PSYCHE; SOMA

EVANGELHO DE JESUS (NT - cerca de 400 entradas para o termo "pneuma"): Pobres de Espírito; João 3:1-15

O pneuma, a ruah, o espírito, o sopro divino, constitui-se como órgão da comunhão com o transcendente, o que só é possível em função da "comunhão de essência", deste algo misterioso em nós que nos permite dizer somos de sua raça (Atos 17,28). O eixo do pensamento joanino, a habitação em si do Espírito de Deus, pressupõe no ser humano aquilo que o recebe, aquilo que lhe é conforme - o espírito humano, "pneuma": o próprio Espírito dá testemunho de que somos filhos de Deus (Romanos 8,16).


Cristologia

ECCLESIA - PNEUMA

Patrologia - em nosso site francês

Orígenes
Segundo estudo de Henri Crouzel, de fato o “espírito” (pneuma, spiritus) é a noção maior da tricotomia origeneana. Há uma diferença notável entre o uso que fazem desta palavra os primeiros escritores cristãos e aquele que fazem os estoicos e os médio e neoplatônicos. O pneuma cristão é absolutamente incorporal enquanto o grego guarda a ideia de uma corporalidade sutil: assim para o envelope de pneuma que faz a junção para os platônicos posteriores entre a alma e o corpo e constitui o “veículo” (okema) da alma, explicando as aparições de fantasmas. A origem do pneuma patrístico é a ruah hebraica exprimindo a ação divina através de Paulo Apóstolo e também Fílon que a associou com as diferentes formas do pneuma estoico, ao mesmo tempo lhe fazendo exprimir a ação divina. Em Orígenes é o dom que Deus faz à alma para a conduzir na via da virtude, da contemplação e da oração: não faz parte propriamente falando da essência do homem, o que mostra o fato que não participa em seus pecados. Corresponde mais ou menos, com outros conceitos ou símbolos origeneanos, àquilo que a teologia escolástica denominará graça santificante. É o mestre, o mentor, o treinador, do qual a alma é aluna.

Gnosticismo

Francisco García Bazan: GNOSIS

Aunque este curso oculto del verdadero designio terrestre, a veces, también se profesa, porque se entiende, se reflexiona sobre él y se proclama y, entonces, el mundo es realmente imagen espiritual. Pero como la función mencionada es tarea de hombres, no de meros animales (incapaces de superar según naturaleza el nivel psíquico) ni de plantas y animales (que tampoco pueden levantarse sobre el horizonte material) y como, por otra parte, la mayoría de los hombres olvidándose del aspecto positivo de la sabiduría y adhiriéndose al malogrado, y de este modo formando frente común con el demiurgo, quieren ser sólo parte de su creación y ser así entes psíquicos y materiales, cuando alguno libre de estas ataduras inferiores, se determina totalmente por la verdadera sabiduría, ese hombre intuye, habla y actúa según el aspecto real de la sabiduría y, de este modo, mirando más arriba, pneumáticamente, y no psíquica y camalmente. Naturalmente que los dichos son los menos entre los hombres y, naturalmente también, que por esta senda va la vía de la gnosis o del conocimiento que reconstituye la verdadera esencia, porque él da movimiento a su lado positivo; en realidad, está ya comprendiendo que éste no es más que el eco alejado de una voz pura y vibrante, que suena libremente en un plano más alto. Este tal, por lo tanto, sabe que rigurosamente no es carne ni tampoco psique, realidades perecederas o mudables, sino espíritu eterno e inmutable que reside o se refleja en una construcción psico-física y esto, como fenómeno, sería a la postre, lo de menos y más llevadero (¿Se cae en la cuenta de por qué el gnóstico no es Un suicida, pese al malhumor de algunos de sus adversarios, por ejemplo, de Plotino?). Lo tremendo, riesgoso y humillante, es que el hombre esté preso en un horizonte mundanal que se basa en los intereses psicofísicos y que lo atrapa, seduce y pervierte y que, finalmente, este mismo hombre no logre liberar a su espíritu de él. Así consideradas las cosas se hace comprensible que el gnóstico que se alimenta de una recta discriminación, sepa que el espíritu en la situación humana que le rodea está preso en el mundo y que se necesita del mayor esfuerzo y penetración espiritual para superar tan triste estado.

Perenialistas

René Guénon: ESPÍRITO

Frithjof Schuon: EL ESOTERISMO COMO PRINCIPIO Y COMO VÍA: I NÚMEROS HIPOSTÁTICOS Y CÓSMICOS
Pero hay todavía otro tipo de ternario, cuyo ejemplo más inmediato es la jerarquía de los elementos constitutivos del microcosmo, corpus, anima, spiritus, o soma, psyché, pneuma; del mismo orden es el ternario vedántico de las cualidades cósmicas, tamas, rajas, sattva. Este ternario se funda, no sobre la unión de dos polos complementarios con vistas a un tercer elemento, bien superior o inferior, o bien interno o externo, sino sobre los aspectos cualitativos del espacio medido a partir de una consciencia que se encuentra situada en él: dimensión ascendente o ligereza, dimensión descendente o pesantez, dimensión horizontal disponible para las dos influencias.


Ananda Coomaraswamy: FOGO; PNEUMA; ESPÍRITO
Los poderes funcionales se llaman Espiraciones, Vidas o Soplos debido a la Espiración, Vida o Soplo central del que ellos son participaciones y del cual dependen (Brhadaranyaka Upanishad I.5.21, Chandogya Upanishad V.1.15); y «energías de Indra» (indriyani) con referencia a Indra, identificado con el Soplo central; y por otros nombres, por ejemplo, «Seres Elementales» (bhutani) con referencia al «Gran Ser» (mahabhutah) del que brota su ser. Por consiguiente, el Ego pasible o «Sí mismo Elemental» (bhutatman, Maitri Upanishad III.2) es una «hueste de seres» (bhutagana, Maitri Upanishad III.3) y, de hecho, es la «hueste de los Maruts» (marudgana), pues los «Maruts son los Soplos» (Aitareya Brahmana III.16), como también son «Fuegos» (agnayah, Rg Veda Samhita III.26.4). La verdadera relación de estos Soplos o Tempestades (nuestras «tempestuosas pasiones») con su Cabeza es la de súbditos con su rey, leales hasta la muerte; pero si se les permite correr sin freno en persecución de sus objetos naturales, para servirse a sí mismos y no a su rey, entonces «nosotros» somos distraídos por este cuerpo de Ángeles caídos dentro de nosotros. La integración de sí mismo es una cuestión de orientación. Es decir, brevemente, «psicología india».


LÉXICOS: Guénon; Schuon; Coomaraswamy; Metafisica Cristã; Philokalia; TRADIÇÃO FILOSÓFICA GREGA

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Responsável

Murilo Cardoso de Castro
Doutor em Filosofia, UFRJ (2005)
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