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ESPÍRITOSOPRO E SOPROS — FLAUTA

PERENIALISTAS
Ananda Coomaraswamy: O SENHOR DOS SOPROS

Cf. Atharva Veda Samhita X.7.38, 39, X.8.15, XI.4.19; Satapatha Brahmana VI.1.1.7; Jaiminiya Upanishad Brahmana IV.23.7, IV.24.1-7; Brhadaranyaka Upanishad VI.1.13; Kausitaki Upanishad II.1. Los diferentes nombres por los cuales se alude al receptor y a los tributarios en estos contextos implican todos el Soplo y los Soplos, es decir, Dios y los dioses bajo diferentes aspectos. De aquí que «Todos estos dioses están en mí» (Jaiminiya Upanishad Brahmana 1.14.2; Satapatha Brahmana II.3.2.3; Aitareya Aranyaka II.1.5, etc.). Los praja de Atharva Veda Samhita XI.4.19 (como Prasna Upanishad II.7) no son «seres humanos» (Whitney), sino los «rayos» por los cuales «nosotros» somos en-almados y energizados (Jaiminiya Upanishad Brahmana I.28, 29), los Visvedevah (Taittiriya Samhita IV.3.1.26). Estos rayos se retiran a nuestra muerte (Brhadaranyaka Upanishad V.5.2; Aitareya Aranyaka III.2.4, etc.), es decir, cuando Muerte mismo, el Soplo, retira sus «pies» de nuestro corazón y «nosotros» somos cortados (Satapatha Brahmana X.5.2.13); pues los Soplos no pueden vivir sin él (Brhadaranyaka Upanishad VI.1.13 = Chandogya Upanishad V.1.12). Es cierto que nosotros somos hijos del Sol en el sentido de que nuestra vida depende de él que es nuestro Padre real (Jaiminiya Upanishad Brahmana III.10.4; Satapatha Brahmana VII.3.2.12, etc.), pero nosotros somos naturalmente hijos de nuestros propios padres, y hasta que no hemos adquirido un segundo sí mismo o Sí mismo, nacido del Sacrificio (Jaiminiya Upanishad Brahmana I.17, etc., cf. San Juan 3:3) nosotros no «devenimos realmente los hijos inmortales de Prajapati» (Satapatha Brahmana V.2.1.11, 14), sus hijos naturales (Satapatha Brahmana IX.3.3.14), o Él mismo (Satapatha Brahmana IV.6.1.5). «Eso eres tú» es siempre verdadero, pero solo potencialmente para nosotros, mientras nosotros somos «este hombre, Fulano». Nosotros somos en-almados y vivificados por los rayos del Sol, los Soplos, los Omni-Dioses, pero solo puede decirse de los perfectos que ellos son esos rayos del Sol (Satapatha Brahmana I.9.3.10, cf. Rg Veda Samhita I.109-7), sus hijos (Jaiminiya Upanishad Brahmana II.9.10).

Que los Soplos «suenan» en sus «canos» (nadi = nali, flauta, Rg Veda Samhita X.135.7) implica el simbolismo del cuerpo comparado a un órgano, según se enuncia en Jacob Boehme, Signatura rerum XVI.3-7, «de la misma manera que un órgano de múltiples y diversos sonidos, o notas, es movido con un solo aire, de modo que cada nota, que cada cano, tiene su tono peculiar, y, sin embargo, son solo uno en la palabra, el sonido, o la voz de Dios que habla eternamente; pues un solo espíritu los gobierna; cada principio angélico es una propiedad de la voz de Dios y lleva el gran nombre de Dios» (sentido en el que, como veremos, los Soplos también son Devas); y en Plutarco, Moralia 404, donde el alma es el órgano de Dios. En una imagen estrechamente relacionada, el cuerpo se compara con un arpa (vina, Aitareya Aranyaka III.2.5, Sankhayana Aranyaka VIII.9.10; cf. Fedón 84E sig.), que debe mantenerse a tono si se le ha de hacer hablar bien. En Prasna Upanishad II.2, al cuerpo, habitado por las deidades (devah), se le llama un bana o vana, o bien vina como en Atharva Veda Samhita XI.4, o flauta, como en Rg Veda Samhita I.85.10.


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Responsável

Murilo Cardoso de Castro
Doutor em Filosofia, UFRJ (2005)
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